TAE (Tasa Anual Equivalente)
La TAE (Tasa Anual Equivalente) es el indicador que resume, en un único porcentaje anual, el coste o la rentabilidad real de un producto financiero: un préstamo, una hipoteca, un depósito o una cuenta remunerada. A diferencia del TIN (tipo de interés nominal), que solo refleja el interés "de etiqueta" del producto, la TAE incorpora también la frecuencia con la que se aplican los pagos o intereses (mensual, trimestral, anual...) y las comisiones y gastos asociados a la operación. Por eso la TAE suele ser distinta —normalmente más alta en un préstamo, o más baja en un depósito— que el TIN del mismo producto. Su gran utilidad es precisamente esa: al ser un cálculo normalizado (regulado en España por el Banco de España), permite comparar de forma justa dos productos que a simple vista parecen distintos, por ejemplo un préstamo con TIN bajo pero comisiones altas frente a otro con TIN algo mayor pero sin comisiones. Cuando la TAE incorpora capitalización con una frecuencia distinta a la anual, el resultado refleja el efecto del interés compuesto: cobrar o pagar intereses varias veces al año hace que el coste o rendimiento efectivo se aleje del tipo nominal. Por ley, las entidades financieras en España están obligadas a mostrar la TAE en la publicidad y en los contratos de préstamos, hipotecas y depósitos, precisamente para proteger al consumidor y facilitar la comparación entre ofertas.
Ejemplo
Un depósito con un TIN del 5% anual pagado mensualmente (es decir, capitalizando cada mes) tiene una TAE del 5,116%, algo superior al TIN, porque cada mes generas intereses sobre los intereses ya cobrados. Si además el banco cobrara una comisión de mantenimiento, la TAE bajaría, reflejando el coste real para el ahorrador.