Rentabilidad real vs. nominal
La rentabilidad nominal es el porcentaje de ganancia (o pérdida) que muestra una inversión sin ajustar por ningún otro factor: es la cifra "en bruto" que normalmente se anuncia, por ejemplo "este fondo ha subido un 8% este año". La rentabilidad real, en cambio, es esa misma rentabilidad una vez descontado el efecto de la inflación del periodo, y refleja el verdadero aumento (o disminución) del poder adquisitivo del dinero invertido. La relación aproximada entre ambas es: rentabilidad real ≈ rentabilidad nominal − inflación. Esta distinción es fundamental para evaluar si una inversión realmente ha hecho crecer el patrimonio en términos de lo que se puede comprar con él, y no solo en número de euros. Un ejemplo extremo ayuda a entenderlo: un depósito que paga un 1% de interés nominal en un año en el que la inflación ha sido del 4% ha tenido, en realidad, una rentabilidad real negativa de aproximadamente el -3%: aunque el número de euros en la cuenta ha crecido, con ellos se puede comprar menos que hace un año. Por eso, cualquier objetivo de ahorro o inversión a largo plazo debería plantearse siempre pensando en términos reales, y no solo nominales, especialmente en periodos de inflación elevada, donde la diferencia entre ambas cifras puede ser muy significativa.
Ejemplo
Si una inversión genera una rentabilidad nominal del 6% en un año en el que la inflación ha sido del 3%, la rentabilidad real aproximada es del 3%: el poder adquisitivo del capital ha crecido solo la mitad de lo que sugiere la cifra nominal.