Perfil de riesgo

El perfil de riesgo (o perfil de inversor) describe el nivel de riesgo que una persona está dispuesta a asumir, y también el que puede permitirse asumir, al invertir su dinero. Se suele hablar de tres grandes categorías —conservador, moderado y agresivo—, aunque en la práctica es un continuo que depende de varios factores combinados: la tolerancia emocional a ver caer el valor de las inversiones sin vender por pánico, el horizonte temporal antes de necesitar el dinero (cuanto más lejano, más riesgo se puede asumir, porque hay más tiempo para recuperarse de las caídas), la experiencia previa invirtiendo, y la situación financiera personal. Un perfil conservador prioriza la seguridad del capital, incluso a costa de una rentabilidad esperada más baja, y suele encajar con horizontes temporales cortos o con personas con poca tolerancia a la volatilidad. Un perfil agresivo tolera bien las caídas fuertes a corto plazo a cambio de buscar una mayor rentabilidad esperada a largo plazo, y suele encajar con horizontes temporales largos. El perfil de riesgo no es una etiqueta fija de por vida: puede, y suele, cambiar con el tiempo, a medida que cambian la edad, el horizonte temporal o la situación personal del inversor. Conocer el propio perfil de riesgo, antes de elegir en qué invertir, ayuda a evitar tomar decisiones basadas en el miedo o en la euforia del momento.

Ejemplo

Ante una caída del 20% en sus inversiones, un perfil conservador tenderá a vender para proteger lo que le queda; un perfil agresivo, con un horizonte temporal largo, probablemente mantendrá la inversión e incluso aprovechará para comprar más, confiando en la recuperación a largo plazo.

Probar: Test de perfil de inversor