IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas)

El IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) es el impuesto que grava, cada año, la renta obtenida por las personas físicas residentes en España: salarios, alquileres, rendimientos de actividades económicas, y también los rendimientos derivados del ahorro y la inversión. A efectos de este impuesto, la renta se divide en dos grandes bloques que tributan de forma distinta: la base general, que incluye principalmente el salario, los alquileres y otros rendimientos del trabajo o de actividades económicas, con una escala de tipos progresivos que varía según la comunidad autónoma de residencia; y la base del ahorro, que agrupa los intereses de cuentas y depósitos, los dividendos, y las ganancias o pérdidas patrimoniales derivadas de vender activos como fondos de inversión, acciones o ETF. Esta segunda base es la que afecta de forma directa a quien ahorra o invierte, y tributa con una escala progresiva propia, igual en toda España, independiente de la comunidad autónoma. El IRPF se declara anualmente a través de la Renta, presentada entre abril y junio del año siguiente al del ejercicio fiscal, y a lo largo del año ya se van practicando retenciones y pagos a cuenta (por ejemplo, en la nómina o en el pago de dividendos) que después se ajustan en esa declaración. Entender esta distinción entre base general y base del ahorro es el primer paso para comprender cómo tributa cualquier ganancia obtenida al invertir en España.

Ejemplo

Quien gana 30.000€ de salario tributa esa cantidad según la escala general del IRPF (con tramos que varían según la comunidad autónoma). Si esa misma persona obtiene además 1.000€ de ganancia al vender un fondo de inversión, esos 1.000€ no se suman al salario: tributan aparte, dentro de la base del ahorro, empezando en el 19% para los primeros 6.000€ de base del ahorro del año.

Probar: Guía: cómo tributa el ahorro y la inversión en España