Interés simple

El interés simple es la forma más básica de calcular el rendimiento (o el coste) de una cantidad de dinero a lo largo del tiempo: en cada periodo, el interés se calcula únicamente sobre el capital inicial, sin tener en cuenta los intereses que ya se hayan generado en periodos anteriores. Esto significa que, a diferencia del interés compuesto, la cantidad de interés generada es la misma en cada periodo —no crece con el tiempo— porque siempre se calcula sobre la misma base. La fórmula es: interés total = capital inicial × tipo de interés × número de periodos. El interés simple se usa poco en productos de inversión a largo plazo, donde casi siempre se aplica interés compuesto (el rendimiento se reinvierte), pero sigue siendo habitual en algunos préstamos a corto plazo, letras del tesoro o cálculos rápidos y aproximados. Es importante no confundir ambos conceptos al comparar productos financieros: un mismo tipo de interés nominal aplicado de forma simple o de forma compuesta puede dar resultados muy distintos, especialmente si el horizonte temporal es largo o si hay aportaciones periódicas de por medio. Como regla general, cuanto mayor es el número de periodos, mayor es la diferencia entre el resultado con interés simple y con interés compuesto, ya que este último se beneficia del efecto acumulativo de reinvertir los intereses generados.

Ejemplo

1.000€ al 5% de interés simple anual durante 10 años generan 500€ de intereses (50€ cada año, siempre sobre los mismos 1.000€), por lo que el capital final es de 1.500€. Con interés compuesto al mismo 5%, el capital final sería de unos 1.647€.

Probar: Calculadora de interés compuesto