Interés compuesto

El interés compuesto es el mecanismo por el cual los intereses que genera una inversión o un depósito se suman al capital y, a partir de ese momento, generan a su vez nuevos intereses. A diferencia del interés simple, donde los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial, en el interés compuesto la base de cálculo crece en cada periodo, lo que produce un efecto de crecimiento acelerado —a menudo descrito como "el interés que se paga sobre el interés". Este efecto es especialmente relevante en horizontes temporales largos: cuanto más tiempo se mantiene invertido el capital, mayor es la proporción del resultado final que proviene de los intereses generados por intereses anteriores, y no del capital aportado originalmente. Es, por eso, uno de los conceptos más importantes en la planificación financiera a largo plazo, tanto para el ahorro (cuanto antes se empiece a invertir, más tiempo tiene el interés compuesto para actuar) como para las deudas (un préstamo con intereses compuestos e impagos puede crecer muy rápido). La fórmula básica es: capital final = capital inicial × (1 + tipo de interés)^número de periodos. Cuando además se realizan aportaciones periódicas, cada una de ellas empieza a generar sus propios intereses compuestos desde el momento en que se invierte, lo que refuerza aún más el efecto con el paso del tiempo.

Ejemplo

1.000€ invertidos al 7% anual durante 20 años, sin aportaciones adicionales, se convierten en unos 4.038€ gracias al interés compuesto. Con interés simple (siempre el 7% sobre los mismos 1.000€ iniciales cada año, sin reinvertir), el resultado sería de solo 2.400€: casi 1.600€ menos.

Probar: Calculadora de interés compuesto