Inflación

La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios de una economía durante un periodo de tiempo. Cuando hay inflación, cada euro pierde poder adquisitivo: con la misma cantidad de dinero se puede comprar menos que antes. La inflación se mide habitualmente a través de índices como el IPC (Índice de Precios de Consumo), que sigue la evolución del precio de una cesta representativa de bienes y servicios. Un nivel moderado de inflación se considera normal, e incluso deseable, en una economía en crecimiento; los bancos centrales, como el Banco Central Europeo, suelen fijarse un objetivo de inflación (habitualmente en torno al 2% anual) y usan herramientas como los tipos de interés para intentar mantenerla dentro de ese rango. La inflación tiene un efecto directo y muy relevante sobre el ahorro: el dinero guardado sin generar ningún rendimiento pierde valor real con el paso de los años, aunque la cantidad nominal (el número de euros) no cambie. Por eso, al planificar el ahorro o la inversión a largo plazo, conviene distinguir siempre entre rentabilidad nominal (la cifra bruta que ofrece un producto) y rentabilidad real (esa misma cifra, descontado el efecto de la inflación), que es la que realmente indica si el poder adquisitivo del ahorro crece o disminuye.

Ejemplo

Con una inflación media del 2,5% anual, 10.000€ de hoy tendrían el mismo poder de compra que unos 7.812€ dentro de 10 años: el número de euros no disminuye, pero con esos mismos 10.000€ dentro de 10 años solo se podrán comprar bienes y servicios equivalentes a 7.812€ de hoy.

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