Fondo indexado
Un fondo indexado es un fondo de inversión de gestión pasiva cuyo objetivo no es batir al mercado, sino replicar lo más fielmente posible el comportamiento de un índice de referencia, como el S&P 500, el MSCI World o el Ibex 35. Para conseguirlo, el fondo compra los mismos activos que componen el índice, en proporciones similares, y los mantiene sin apenas movimientos, salvo cuando el propio índice cambia su composición. Al no requerir un equipo de analistas tomando decisiones activas de compra y venta, los fondos indexados tienen unas comisiones de gestión mucho más bajas que los fondos de gestión activa —a menudo diez o veinte veces menores—, lo cual es especialmente relevante a largo plazo, ya que las comisiones erosionan la rentabilidad de forma acumulativa a través del interés compuesto. Numerosos estudios han mostrado que, en periodos largos, la mayoría de los fondos de gestión activa no consiguen batir de forma consistente a su índice de referencia una vez descontadas las comisiones, lo que ha impulsado la popularidad de los fondos indexados entre inversores particulares. A diferencia de un ETF, que cotiza en bolsa y se puede comprar y vender en cualquier momento del día a precio de mercado, un fondo indexado tradicional solo se puede suscribir o reembolsar una vez al día, a un valor liquidativo calculado al cierre de mercado.
Ejemplo
Un fondo indexado al MSCI World puede tener una comisión de gestión anual del 0,2%, frente al 1,5%-2% habitual de un fondo de gestión activa. Esa diferencia, aparentemente pequeña, puede suponer varios miles de euros menos de capital final tras varias décadas invertido: puedes comprobarlo con un capital y una rentabilidad concretos en la calculadora de coste de comisiones.