Apalancamiento
El apalancamiento financiero consiste en utilizar dinero prestado (deuda) para invertir una cantidad de capital mayor de la que realmente se posee, con el objetivo de multiplicar la rentabilidad potencial de la inversión. El ejemplo más habitual para un particular es la hipoteca: al comprar una vivienda con una entrada del 20% y un préstamo por el 80% restante, cualquier subida en el valor de la vivienda se calcula sobre el 100% del precio, pero el inversor solo ha puesto el 20% de su propio bolsillo, lo que multiplica (apalanca) su rentabilidad sobre el capital propio invertido. El problema es que el apalancamiento funciona exactamente igual, pero al revés, en el caso de una pérdida: si el valor del activo cae, las pérdidas también se calculan sobre el 100% del capital invertido, pero se concentran sobre el capital propio, mucho menor, lo que puede hacer que un inversor pierda más dinero del que inicialmente puso, o incluso quedar en deuda. En mercados financieros, el apalancamiento se utiliza a través de productos como los CFD, los futuros o el margen de préstamo de un bróker, y es una de las principales causas de pérdidas rápidas y elevadas entre inversores particulares inexpertos. Por su elevado riesgo, el apalancamiento se considera generalmente inadecuado para perfiles conservadores o para quien no entiende completamente cómo funciona el producto.
Ejemplo
Con 1.000€ propios y apalancamiento 5:1, un inversor controla una posición de 5.000€. Si el activo sube un 10%, la ganancia es de 500€ —un 50% sobre el capital propio de 1.000€—. Pero si el activo cae un 10%, la pérdida también es de 500€: la mitad de todo el capital propio invertido, por una caída de solo el 10% en el activo.